lunes 13 de julio de 2009

EL PRIMER ASIENTO



Fue un encuentro casual, o providencial o el azar que los unió viajando en un autobús; sentados en un primer asiento, al mirarse a los ojos sellaron un pacto de amor, de pasión y de dolor; el era casado, ella era casada, apenas empezaba el camino y atrás iba cerrándose un capítulo de sus vidas. Ya nada sería igual para ninguno, hubieran querido que ese viaje no llegara nunca a destino, riendo, hablando, seduciéndose con las primeras miradas, con el roce de las manos, cada instante deseaban grabarlo, para no olvidarse, sabían que algo los había unido para siempre; dos horas que se hicieron segundos cuando tuvieron que separarse, dos horas que definieron dos vidas, dos almas, dos que apostaron a quererse, simplemente dos, sus nombres no importa, un hombre y una mujer por la ruta del sentimiento, de la aventura de vivir.


Tal vez perdería ella más por ser mujer, o los dos quien sabe, pero las cartas estaban echadas; cuando se despidieron se besaron con el alma, no hubo un adiós solo un hasta luego; él la llamó a la siguiente semana, ninguno quiso echarse atrás, el destino estaba escrito, la cita, una confitería, ninguno podía esperar, ¿que se dirían?, nada de eso importaba, solo necesitaban volver a verse, y el después solo el tiempo hablaría.


Ella caminó hasta el lugar y lo vio sentado en una mesa, fumando un cigarrillo, esperándola con la misma impaciencia, la misma ansiedad de reencontrarse; las maripositas de su estómago comenzaron a revolotear, ya sabía que no podía escapar de él, el amor comenzaba correr por el torrente de su sangre, serían a partir de ese momento amantes de un primer asiento, de un dulce y amargo destino, solo era abrir la puerta o salir corriendo, no pudo resistirse más…entró…


Hablaron largas horas, cada uno contó su historia, sin dejar de mirarse, por momentos comenzaron a tomarse sus manos, se acariciaban el rostro, deseaban besarse, acariciarse, la locura comenzaba a despertar. No sabían que era hora era, solo querían salir de allí , encontrar un nido donde cobijarse, para dar rienda suelta a ese loco deseo que empezaba a consumirlos.


Fueron a escuchar música, sentados en la barra tomando un trago, se murmuraban cosas al oído, dulces, ardientes, esas cosas de enamorados, de amantes que se estrenan; la noche recién nacía para esa pasión que quizá no era amor, solo una pasión incontrolable ó quizá lo era todo; el primer beso dejó una sensación exquisita, ansias de devorarse más, de enredar sus lenguas, de buscarse con caricias, de excitarse, se besaban suavemente, y luego con furor, con desespero…no soportaban ese lugar que los contenía, que los reprimía; su apartamento, el de él, quedaba no muy lejos, en una calle arbolada, escaparon de allí, subieron y nada los detuvo, aceleradamente se iban desnudando, dejando sus ropas en el suelo, mientras se iban explorando con sus dedos de a poco, él la sentó en sus piernas y besarse era lo más urgente mientras la lengua de ella lamía sus orejas, mordisqueaba su cuello, y las manos del amante exploraban los senos de su amada. La realidad desapareció, solo desesperadamente se anhelaban, se entregaban, en la cama, en el suelo, en cualquier lugar volvían a caer para darse sus cuerpos, el después…no sabían que pasaría. No era hora de preguntas, solo de tenerse el uno al otro.


El después sería un amanecer juntos, desparramados en las sábanas oliendo a sexo, a orgasmos, enlazados uno en el otro, el después...mejor que no existiera, que no hubiera preguntas, ni exigencias, ninguno podía hacer promesas, el después sería el fin, el regreso a la realidad. El viaje debía continuar.


Allí siguieron en el nido tibio todavía, gastándose con besos y caricias, haciendo el amor, y exhaustos volver a empezar; querían detener el tiempo, ese tiempo que en pocos minutos se lo llevaría todo; luego él se perdería en una esquina, y ella continuaría caminando sin rumbo fijo hacia su rutina que la esperaba. Y las agujas del reloj corrieron hasta las cuatro de la tarde, no podían eternizarlo más, para los pasajeros del primer asiento culminó la aventura de su viaje; caminaron de la mano hasta donde debían separarse, se miraron por última vez, y con los ojos nublados de tristeza y despedida, en un último beso se dijeron adiós.

viernes 10 de julio de 2009

DESAZÓN




Solo me queda de ti esta ausencia
que envuelvo entre mis manos
para sentir tu abrazo,
para extrañar tu beso,
tu ausencia que alarga
las horas de mi nostalgia,
la oscuridad de mi cuarto,
el frío de mi cuerpo,
la soledad que se acumula
año tras año…


Solo me queda de ti este vacío
que agrieta el alma
este vacío de ti
que nada podrá llenarlo,
ni siquiera laslágrimas,
ni reproches, ni versos;
tan desierto quedó el corazón
solo con la arena del tiempo
donde se hunde el ayer.


Solo me queda de ti el pasado
que yace por siempre
dormido en el silencio,
donde no podré hallarte,
donde no podré despertarte,
ni hablarte de este amor
que se rompió en pedacitos.

Solo me queda este sabor de ti
cuando pronuncio tu nombre
y la hiel del desamor
amarga mis entrañas
con la desazón del olvido,
con lo que me dejas para vivir
días sin sol y la desesperanza,
una ventana cerrada,
y esta garúa que anega
eternamente mi alma.

jueves 2 de julio de 2009

EPÍLOGO PARA UN AMOR



Todo comenzó un día cualquiera, llegaste a mi puerta, a mi puerta de cristal, así me gusta decirle al monitor, al ordenador le dirás tú, creo que fue Junio, los dos cumplíamos años en el mismo mes, nos miramos por la cámara, nos descubrimos y empezamos a soñar. Me encantaban tus ojos, tu forma de mirar, tu sonrisa tan dulce, y tu voz grave de hombre, al irme acostar me la llevaba grabada en mis oídos, recordando cada dulce palabra. Nuestros corazones querían estrenar ese amor (¿amor?) ¡que fácil fue inventarlo, vestirlo con palabras, adornarlo con versos. A veces nos quedábamos solo mirándonos, estudiando nuestros gestos, intercambiando dibujitos, besitos, triste consuelo para nuestro sentimiento atado a los cables, a la distancia, a un tiempo de esperas infinitas.


Y el tiempo fue eterno para cristalizar eso que yo quise llamar amor, como no podía darle ese nombre, si era una entrega total, en una computadora, pero total, horas, minutos, segundos que se nos escapaban tras esa quimera que nunca alcanzábamos, que huía hacia la nada.

Pero el tiempo no fue eterno para comenzar a tejer el principio del fin, estábamos predestinados a olvidarnos, a no pertenecernos, ya no venías tanto, intempestivamente tu corazón ya no era el mismo, el cansancio de repetirnos lo mismo, la rutina de los mismos besos, las mismas caricias y la realidad de cada uno nos fue ganando. Y el amor (¿amor?) se secó como una rosa fuera de su jardín, quisimos atraparlo como a una mariposa en nuestras manos y no nos dimos cuenta de que era demasiado frágil, que quería ser libre, y tú también querías liberarte, yo hubiera continuado, sentía que mi motivo eras tú, que sin ti me sentía prisionera, presa de mis soledades, de mis penas.

De ti ya poco fue quedando, poco nos decimos, nuestra historia tuvo un punto final, solo que nos cuesta arrancarnos el uno del otro, a veces vienes a verme, a veces quieres revivir el deseo, parece que algo todavía despierto en tu piel, pero eso no lo quiero yo; sin que me ames, no, definitivamente no; ahora tengo paz, tengo mi mejor recuerdo de ti, y vivo sola, quizá más sola que nunca, pero llevándote como una mariposa revoloteando libre en mi alma, como una rosa fresca y fragante en el patio donde la alimenta el sol y la vida. De ti tal vez no tengo nada, pero te tengo a ti.

miércoles 1 de julio de 2009

DEL DESAMOR



De tu amor quedó el desamor,
como un otoño naciente en mi piel,
como un recuerdo borroso
pues mis ojos apenas te ven.

Antes de poder amarte te perdí
navegando contra un imposible
al vivir un sueño loco junto a ti.

Te busqué, te esperé y naufragué
con mi corazón inquieto
exigiéndole al tiempo que no podía ser.

De tu amor nada fue real,
ayer eran palabras sin promesas
para morir en un adiós sin regreso,
hoy queda la nada entre los dos
y entre mis labios muere un beso.

domingo 28 de junio de 2009

ACCIÓN DE GRACIAS


Amadísimo Jesús mío
después de tanto tiempo
pude acercarme a ti
para desahogar mi alma
de tanta tristeza
de la angustia
de los pecados que la sofocaban
que la atormentaban;
tiempo que se hizo eterno
que fui postergando
por necedad y cobardía;

Mis lágrimas dejé en el templo
para recibir tu perdón
para abandonarme a tus brazos
que me rodearon de misericordia,
que me esperaron pacientemente
todo el tiempo que no estuve,
que tardé en volver a Ti

Lágrimas de alegría y consolación
de saber que encontré el camino
donde estuve perdida:
más hoy sentí que tu Voz me llamó
que me habló diciéndome
“Ya es hora, vuelve a Mí hija mía,
A recibir la misericordia de mi perdón”

A Ti mi Señor Jesús te pido
ayúdame a encontrar siempre
la Fuerza de voluntad
para alejarme de las ocasiones
que me hagan pecar,
que me alejen tristemente de Ti,
para encontrar la fuerza de voluntad
alejarme del mal y hacer el bien,
para encontrar en la oración
el recogimiento y el silencio
donde podré oír tu Voz.

Hoy las campanas de la Iglesia
tañeron como nunca
en mi felicidad y en mi corazón,
bendije al buen padre que me confesó
instrumento de tu amor
que con piedad y ternura
me ofreció su mano y su sonrisa,
que me ayudó a comprender
que nunca es tarde para volver.

Bendito seas por siempre Señor
Gracias te doy por este día. Amén

“Señor no soy digno
de que entres en mi casa
pero una palabra tuya
bastará para sanarme”
Mateo 8,5-17

viernes 26 de junio de 2009

EL DEBUTANTE - 2° Y ULTIMO CAPÍTULO


Katty sentía los ojos del hombre clavados sobre ella, deseaba que terminara esa noche, volver a su cuarto, darse una ducha y olvidarse de esa cita que en mala hora aceptó; quería borrarse para siempre de su cuerpo, esa mirada que la traspasaba todo el tiempo. El taxi avanzó por la gran avenida y dobló por una calle donde estaba el hotel al que el tipo le indicó. Se bajaron por el mismo lado y el hombre la agarró de la mano para ayudarla a bajar. Era un motel de tres estrellas, nada del otro mundo, no se veía entrar o salir mucha gente, algunas parejas que subían por el ascensor; era un edificio de diez pisos, en la recepción había un viejo que parecía estar medio dormido, eran las ocho de la noche. Su cliente hizo la reservación, no se fijó en su nombre, cuando se conocieron no se acordaba si él se lo dio ó ella olvidó preguntárselo; lo único que le importaba es que le diera unos buenos billetes; subieron al ascensor quinto piso letra F. Katty no tenía muchas ganas de hablar, lo que deseaba era salir corriendo, sentía algo en el aire, podía olerlo, casi tocarlo, algo que le empezaba a provocar como un terror indescriptible. Se dijo que tal vez se estaba volviendo paranoica.

La habitación era bastante grande, pisos de baldosa, una cama grande, mesa de luz, televisión, en fin, la típica habitación de motel donde prestaba sus servicios. En cuanto entraron ella pasó al baño para quitarse la ropa, vio que el tipo acomodaba su abrigo en la silla y un maletín negro que llevaba con él. Entró al baño y se sacó la blusa y el pantalón, se quedó con las bragas y el sostén que demarcaba sus senos, tenía un cuerpo que volvía locos a su clientela, por eso trataba de sacarle el mayor partido. Se tardó unos diez minutos en salir, no sentía ningún ruido en la habitación, al salir allí estaba el señor anónimo, no se había quitado la ropa, eso le pareció muy raro, solo había bajado un poco la luz de la lámpara, como para dar más de intimidad al encuentro y había cerrado las cortinas de la habitación.

Cuando la vio, enseguida ella notó que sus ojos la recorrieron con lujuria, deteniéndose en sus senos y bajaron luego a sus bragas, ella también lo miró pero esquivando su mirada, no estaba mal el anónimo, - Bueno, a lo tuyo - se dijo Katty. Se le acercó y empezó a trabajar con sus manos por el cuerpo de su cliente, con su lengua comenzó a recorrer su cuello, sus orejas, y comenzó a acariciarle su miembro excitado. Notó los jadeos del señor anónimo, intempestivamente él la dio vuelta, de espaldas a él y comenzó a acariciarla un poco, desprendió su sostén para sobarle los pechos, la chica se quitó las bragas para que la acariciara también. Sintió cómo temblaba el hombre pegado a su cuerpo, manoseándola toda. De repente se detuvo, pero sin soltarla, le dijo suavemente, - ¿Sabes una cosa putita asquerosa? No vine a cojerte, vine a matarte. - Katty quedó paralizada, súbitamente reaccionó y quiso moverse hacia la puerta pero un brazo de su atacante la sostuvo fuertemente mientras con el otro le tapó la boca, la chica comenzó a manotear luchando desesperada sin poder gritar; una fuerza descomunal la llevó hacia atrás, era demasiado tarde, no podría salir de allí. Trató por todos los medios de zafarse, sacudiéndose, tratando de clavarle las uñas por algún lado pero era imposible, él la tenía totalmente sometida, sintió las lágrimas que salían de impotencia, de miedo, de desesperación, no podía ya razonar; momentáneamente el tipo aflojó, parecía que iba a soltarla, sintió que algo frío, seco, filoso cortaba su cuello, todavía respiraba, quiso gritar, pedir auxilio, no podía…solo salían sonidos guturales de su garganta, la sangre comenzaba a salir a borbotones, a chorros, ya no sintió nada más…todo se hizo oscuridad…

…………../……………

El asesino luego de asegurarse que ya no se movía, la dejó tendida en el suelo nadando en su propia sangre, su mirada helada la recorrió una vez más, todavía lo excitaba la perra inmunda... tenía que salir rápido de allí, no podía dejar que sus nervios lo traicionaran. Se puso los guantes de látex y comenzó a limpiar todas las huellas posibles, en la puerta, en la mesita de luz, limpió luego la navaja. Guardó despues todo en el maletín. Luego se dispuso a apagar las luces, alguien la encontraría en la mañana, seguramente cuando viniera a limpiar la camarera; antes de salir agarró un pedazo de papel y comenzó a escribir, cuando terminó apagó las luces, cerró la puerta sigilosamente, al bajar a la recepción el viejo estaba dormido sobre los papeles; más perfecto imposible.

…………../…………………
-Capitán Zuller ¿me copia? Tiene que venir enseguida, tenemos por esta zona un H4, Motel Paris, Calle treinta y nueve con primera transversal; apúrese jefe, ya está llegando la prensa y la televisión.

-Voy en camino, que despejen todo y cierren todas las entradas y salidas del lugar. ¡Maldita sea! ya ni en domingo se puede descansar. Zuller puso la sirena para que le dejaran vía libre hasta llegar al sitio, …que iría a encontrarse. Por el tono de voz de Caruso pintaba muy mal. Al llegar al Motel, ya la policía había acordonado la entrada del motel para impedir el paso de la gente que se encontraba excitada con el alboroto. Los periodistas quisieron acercarse a hacerle preguntas pero con una mano los paró y les dijo que no haría declaraciones.

Entraron a la habitación, allí en el piso, en un charco de sangre yacía una mujer de 25 a 30 años con los ojos abiertos y apagados mirando al vacío con una expresión de terror y la garganta cercenada.

-¿Algún testigo? ¿Huellas? ¿Que coño pasó aquí? Dijo Zuller que ya tenía ganas de salir a vomitar.- ¿Qué me dicen de la víctima? -

-Nada Capi, todo el lugar está limpio, al parecer el desgraciado no dejó ningún detalle suelto. Se presume que fue un tipo por la forma como fue atacada; no hay rastros de semen tampoco. Al parecer solo la mató. La chica era una prostituta de nombre Serena Mayo, de veinticinco años y su apodo era Katty.

-Sigan buscando, que no se les pase nada por alto, que nadie toque nada ni se lleven nada hasta que venga el médico forense para revisar el cadáver. No importa, a ese lo agarramos tarde ó temprano.- El capitán prendió uno de los cigarrillos negros que tenía en su chaqueta, mientras salió afuera del cuarto para sacarse de su vista por unos segundos ese espectáculo; ya debería estar acostumbrado después de treinta años de servicio, pero ese día feriado no tenía pensado ver tanta sangre, mandó que taparan el cadáver de Katty que comenzaba ponerse rígido.

-¡Capi! ¡Venga rápido!, encontramos algo - gritó Caruso desde adentro. Entró al momento que el teniente le puso un pedazo de papel sucio de sangre en sus manos escrito en letra de imprenta; -Lo encontramos dentro del cuerpo de la chica, dentro de las bragas…- “Si hay algo que está de sobra en este mundo son las putas”. - ¡Cerdo hijo de puta! Estalló el Capitán con furia, golpeando la pared. –Jefe, ¿que habrá querido decir?, será que no es la primera ni la última? ¿Nuevo asesino en serie? Zuller parado cerca de la ventana miró hacia afuera pensativo, - Tal vez pudiera ser, pero ojalá te equivoques. Vamos Caruso tenemos trabajo que hacer.-

EPÍLOGO

El nuevo asesino recostado en su cama sonreía tranquilo y desnudo, recordando la noche anterior; - no estuve mal para ser la primera vez - -¿Como lo estarán pasando esas ratas? Ahora es que empieza para ellos, que me agarren si pueden, pero por ahora no, ahora no…

Decidió más tarde salir a respirar un poco de aire, y a planificar nuevamente la elección de su próxima víctima. El señor anónimo ya había hecho su debut, de asesino, de criminal, su meta, borrar del camino cuanta puta existiera. Seguiría llevando su vida sórdida de siempre en el suburbio, un trabajito por aquí otro por allá, mientras le alcanzara para vivir. Pero esta vez sería distinto, esta vez gozaría en grande su otra vida, de vengador, limpiando las calles de putas y perras. Se cambió, prendió un cigarro, enfiló para la avenida de los bares, eran cerca de las cinco de la tarde, comenzó a caminar y se mezcló entre la gente…

miércoles 24 de junio de 2009

EL DEBUTANTE - 1ER. CAPITULO


LA CITA


Ajustó su reloj, eran las seis y cuarenta y cinco de la tarde, no había pegado un ojo desde las tres de la mañana, la inquietud no lo dejaba tranquilo; el plan se había puesto en marcha; dentro de unas pocas horas haría su debut. Poco a poco comenzaba a tejerse en su mente cada paso que daría, no podía cometer una sola equivocación. Llevaba meses maquinando su plan; de donde salió la idea no sabía, a lo mejor de la tele, de los libros, de la mierda de vida que llevaba en ese miserable cuartucho. No le gustaba hablar con nadie ni ser molestado, cuanto menos supieran de él mejor, solo tenía esa obsesión que quería llevar adelante; el mundo le parecía una cloaca, un mundo podrido que para él nunca había tenido cabida. El ayudaría a limpiar un poco ese mundo de porquería; en el suburbio donde había ido a parar se habían ahogado todos sus sueños, sus proyectos, solo sobrevivía el fracaso y el odio contra quienes lo habían rechazado. Ahora había llegado la hora de su desquite, de hacerle ver a todos quién era él. Esta noche sería algo que no olvidaría ese pueblo maldito. No volvería atrás, había llegado la hora.


Había quedado en encontrarse con ella a las siete y treinta de la noche, la esperaría en frente del antro donde ella trabajaba todas las noches, ummm, solo de pensar en sus senos grandes, erguidos y redondos, en sus nalgas apretadas con la ropa, se apoderaba de él la excitación, se tocó su miembro duro, faltaba poco para verla… no sabía lo que le esperaba…; dominó su deseo, debía tener el control para que todo saliera perfecto. Repasó con su mente cada paso otra vez… revisó en el maletín que no se le olvidara nada. Apagó las luces y salió….

………… / / ..............


Nunca revelaba su nombre, a quién podía interesarle, su apodo de batalla era Katty, tenía el oficio más antiguo del mundo, puta de la noche a la mañana, salvo los domingos que descansaba de vender su cuerpo, el resto de la semana con el que le tocara en suerte, hombres de todas las edades, muchachos, jovencitos y viejos asquerosos, babosos, que la manoseaban; pero esa era su vida, la que le tocó vivir desde los quince años; ahora tenía veinticinco, estaba en lo mejor de su carrera malviviente; no sabía si algún día su destino cambiara, cuando juntara más dinero, quizá podría largarse de ese lugar inmundo, de esa vida inmunda.

Esa noche sería especial, se había citado con ese hombre, que seguramente sería como los demás, cojería con ella una o dos horas, le tendría que hacer las inmundicias de siempre, después recogería su tarifa y afuera de nuevo a seguir recorriendo sus calles. Aunque no sabía por qué cuando lo encontró por primera vez en ese bar, lo notó distinto a otros clientes. De pinta era normal, altura normal, cara normal, pero en sus ojos había algo que no era normal, la miraba distinto, tenían un brillo muy…muy adentro que la inquietó cuando la miró, algo que la atemorizaba.

Eran las siete y treinta, ya debía estar esperándola, bueno que esperara otro poco, se acomodó su cabellera larga, se echó ese perfume que le gustaba; se miró en el espejo una vez más, le pareció que se estaba arreglando para una cita de amor; ¿amor? –Jajajaja (soltó una risita) al menos no con ese, que cuando le clavaba los ojos era como si la ensuciara de solo verla, como si la desnudara delante de todos, o quizá estaba retrasando unos minutos porque algo le decía que no fuera, que lo dejara para otro día. No, tenía que ir, necesitaba cobrar.

Se puso la chaqueta de cuero negra y bajó por las escaleras hasta la planta baja. Desde la recepción lo vio parado en la esquina, eran las siete treinta y cinco, ya la estaba esperando…

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Ahí estaba tal como la recordaba en la primera cita, esa putita de bar, tenía una cara bonita si no fuera por el maquillaje; sonriendo con una risita medio nerviosa, le comió los senos con los ojos, el calzoncito que se le marcaba en el pantalón. Le gustaba la putita, y era la elegida para su debut; había llegado cinco minutos tarde pero no importaba, había tiempo. Llamó un taxi, se zambulleron dentro de él y partieron hacia un destino desconocido…


CONTINUARÁ EN EL PROXIMO CAPÍTULO